Dolor en el hombro al levantar el brazo: lesión del manguito rotador

La cabeza del húmero está rodeada por una estructura de tendones y músculos, que se denominan manguito rotador. Son el subescapular, el supraespinoso, el infraespinoso y el redondo menor, encargados de favorecer los movimientos del hombro y la escápula. La lesión del manguito rotador se produce cuando el hueso acromion, situado en la parte alta y externa del omóplato, fricciona con los tendones.

Las estructuras pueden lesionarse de diferentes formas y por distintas causas:

  • Aguda.
    • Como consecuencia de un traumatismo o caída sobre el hombro o por coger un peso excesivo. Cuando esto ocurre el hombro puede chocar con el acromion y romper el manguito rotador o desgarrar el tendón de su inserción.
    • Luxaciones. Cuando se producen en personas mayores es importante descartar que no se ha habido una rotura de los tendones, que están más debilitados.
  • Crónica. Es muy frecuente, a causa de enfermedades reumáticas, diabetes…etc.

Características y síntomas manguito rotador

La lesión del manguito rotador produce un dolor en el hombro, que se irradia a la parte lateral. Es frecuente que aparezca por la noche y al realizar movimientos. Si hay crepitación o chasquido al moverlo puede ser a causa de una rotura de los tendones o, en personas de más edad, a la artrosis.

No obstante, este ruido hay veces que solo está causado por una tendinitis, por lo que es importante que el médico vea al paciente para realizar un buen diagnóstico a través de la exploración física y las pruebas complementarias.

Los principales síntomas que produce la rotura o la inflamación del manguito rotador son:

  • Dolor en el hombro al levantar el brazo.  Sucede generalmente cuando se practica un deporte o una actividad física intensa.  
  • Molestias nocturnas.
  • Crepitación. Se dan con más frecuencia cuando se producen roturas completas de la estructura. En estos casos la cabeza humeral queda descubierta y fricciona con el acromion, produciendo ese sonido o chasquido.  
  • Pérdida de fuerza aguda o progresiva. Sucede cuando los tendones se rompen o se retraen y también cuando se inflaman, porque al existir dolor se utilizan menos.  

Manguito rotador tratamiento y diagnóstico

El médico debe realiza una exploración física para poder diagnosticar la patología, analizando la movilidad, el dolor y comparando un hombro con el otro. Existen unas pruebas específicas para conocer en qué tendón se ha producido la lesión. Las pruebas de imagen también son muy útiles, sobre todo la ecografía y la resonancia magnética.  

El tratamiento manguito rotador a realizar es diferente, en función de si existe solo inflamación de la zona o rotura.

Cuando la zona está inflamada, es decir se ha producido una tendinitis, el tratamiento es conservador. Se realizan acciones como:

  • Intentar corregir la postura.
  • Fortalecer el hombro con ejercicios manguito rotador para que se pueda moverse sin que haya fricción.
  • Disminuir la actividad física o los deportes que han provocado la inflamación.
  • Tomar un tiempo de reposo hasta que mejore.

Las infiltraciones, generalmente de anestesia local y corticoides, también pueden ayudar a reducir la inflamación cuando hay mucho dolor y antes de iniciar la rehabilitación.  

Cirugía del manguito rotador

Cuando la lesión es grave y el paciente no responde al tratamiento conservador se opta por la cirugía. En pacientes menores de 60 años siempre está indicado el tratamiento quirúrgico cuando existe una rotura completa de los tendones. En personas de más edad, si no provoca mucho dolor, a veces no se opera.

El propósito principal de la intervención es disminuir el roce que provoca el acromion sobre los tendones del manguito de los rotadores. En caso de rotura de los tendones se reparan y se colocan en la zona de inserción del hueso, mediante unos anclajes.

La intervención se lleva a cabo con anestesia general y el procedimiento se realiza de forma artroscópica. Tras un periodo de reposo el tejido cicatriza sobre el tendón. En la mayoría de los casos, si la rotura no es muy grande esta cirugía resuelve los síntomas.

Rehabilitación manguito rotador

Se trata de una intervención quirúrgica ambulatoria con un postoperatorio de entre 4 y 6 semanas inmovilizado con un cabestrillo y realizando pequeños ejercicios. A partir del tercer mes el paciente puede realizar una recuperación más intensa, con ejercicios de fortalecimiento. No obstante, es frecuente que hasta pasado un año no se recupere la movilidad que se tenía antes de la lesión.

Si piensas que puedes tener algún problema en el manguito rotador te recomendamos que acudas al médico. En SaludOnNet contamos con traumatólogos que pueden ayudarte con esta patología.

Qué es el pinzamiento femoroacetabular: síntomas y ejercicios

El pinzamiento femoroacetabular o choque femoroacetabular se produce cuando la pelvis entra en conflicto con la cadera. Tiene lugar una fricción, pinzamiento o roce entre el acetábulo y el fémur proximal, sobre todo con los movimientos de flexión, manifestándose con dolor por delante de la cadera, que en ocasiones se irradia hacia la ingle y parte anterior del muslo. Esta molestia aumenta al doblar de manera progresiva la cadera y llega a mantenerse en el tiempo, aun con la realización de otras actividades cotidianas.

El pinzamiento de cadera se produce cuando no existe una relación anatómica normal entre las estructuras que forman la articulación de la cadera, la cabeza del fémur y el acetábulo. Por este motivo se degeneren el labrum, corona de fibrocartílago articular que protege y da estabilidad a la articulación de la cadera, y el cartílago adyacente.

Pinzamiento femoroacetabular y deporte van unidos. Es decir, es un problema que surge con frecuencia en personas jóvenes que realizan actividad deportiva en exceso, pero que si no se trata puede derivar en artrosis de cadera prematura. Alrededor del 30% de la población lo sufre y en la mayoría de los casos no es limitante e incluso asintomático.  

Tipos de pinzamiento femoroacetabular

El choque femoroacetabular es una de las principales causas del dolor de cadera en el adulto joven. Así pues,existen dos tipos:

  • Pinzamiento femoroacetabular tipo CAM. Es un aplanamiento de la unión del cuello de la cabeza del fémur. Se produce cuando hay un crecimiento excesivo en la zona de transición que hay entre la cabeza y cuello femoral. El paciente, al realizar flexión y rotación de cadera nota un atrapamiento o impingement contra el labrum y el acetábulo. Es una patología más común en los hombres que en las mujeres.
  • PINZA. Se produce cuando el acetábulo se extiende por encima de sus límites normales y cubre la cabeza del fémur. Es un crecimiento excesivo del borde acetabular, que provoca el roce contra la cabeza del fémur y su cartílago al flexionar y rotar la cadera.

Según diferentes estudios, el 85% de los pacientes que tiene esta patología cuenta con una morfología mixta, es decir que tienen CAM y Pinza.  

Pinzamiento femoroacetabular síntomas

El principal síntoma que produce elpinzamiento femoroacetabular es el dolor de cadera o ingle relacionado con algunos movimientos o posiciones. Aunque es un malestar muy característico, esta patología debe ser siempre diagnosticada por un traumatólogo especialista en cadera, para no confundirla con otras como la pubalgia o pubis del futbolista. Se trata de un dolor profundo, que puede ser:

  • Inguinal en flexión-rotación interior de cadera.
  • Inguinal y/o posterior mecánico.
  • En el muslo, la espalda o la nalga.
  • Pueden aparecer síntomas adicionales como rigidez, rango de movimiento restringido, chasquidos o bloqueos articulares.

Diagnóstico del choque femoroacetabular

La mejor manera para diagnosticar este pinzamiento de cadera es a través de una radiografía. No obstante, esta prueba de imagen solo va a informar al médico si se trata de una lesión tipo CAM o tipo pinza, por lo que también es muy importante realizar otras como:

  • Examen físico. El traumatólogo realiza la historia clínica y comprueba si el dolor inguinal se produce en movimiento de flexión, aducción y rotación interna, realizando un test pinzamiento femoroacetabular.
  • Radiografía. En esta prueba se ven anomalías como el aumento del cuello del fémur o acetábulos muy cerrados, que favorecen el pellizco.
  • Resonancia Magnética. Si la prueba que se realiza es de alta resolución se pueden ver también las lesiones del labrum.
  • Artrorresonancia. Es una resonancia con contraste, para que se vean bien las zonas de rotura del labrum.
  • Escaner. Se realiza de manera previa cuando el médico ha decidido intervenir al paciente quirúrgicamente para conocer en qué sitio debe resecar. Se recurre a la cirugía cuando, para el pinzamiento femoroacetabular, el tratamiento conservador no da resultados.

Por lo general se utiliza la técnica artroscópica, que tiene una recuperación más rápida y es menos invasiva. En concreto se remodela el borde acetabular, se repara el labrum y/o se arregla la unión femoral cabeza-cuello.

Ejercicios para pinzamiento femoroacetabular

Cuando aparece esta lesión es importante trabajar el control, el fortalecimiento y la movilidad de la pelvis. Se puede realizar mediante fisioterapia o rehabilitación, para tonificar la musculatura del tronco. En ocasiones los médicos utilizan las infiltraciones articulares para mejorar el dolor.

Pinzamiento femoroacetabular recuperación

Para el choque femoroacetabular hay ejercicios que mejoran la cadera. Así, los principales son:

EJERCICIO 1

Apoyado sobre la pared, el paciente estira la pierna sana y el brazo durante 10 segundos para trabajar el equilibrio en la que está lesionada. 3 series de 10 repeticiones cada una.

EJERCICIO 2

Zancada hacia delante con las manos en la cintura, bajando la rodilla casi hasta tocar el suelo. Mantener y repetir con pierna contraria. 3 series de 8 repeticiones por pierna.

EJERCICIO 3

De pie, sobre una pierna, mantener flexionada la otra y llevarla hacia atrás, inclinando el tronco hacia delante. De esta forma el cuerpo queda en paralelo al suelo, a excepción de la pierna de apoyo, que debe estar ligeramente flexionada. Se pueden estirar los brazos para facilitar el equilibrio. Repetir varias veces con ambas piernas.

EJERCICIO 4

Tumbado decúbito supino con las rodillas dobladas se coloca una banda elástica en las rodillas. Se debe intentar separar las rodillas y mantenerlas así unos segundos, empujando con los talones contra el suelo para elevar la pelvis, y conseguir la posición de puente.

EJERCICIO 5

Zancadas laterales.  Series de 8 repeticiones por pierna.

EJERCICIO 6

Colocar una banda elástica alrededor de los tobillos y flexionar ligeramente las caderas y las rodillas. También caminar lateralmente sin perder la tensión de la banda elástica, realizando pequeños pasos.

EJERCICIO 7

Plancha lateral estática con el antebrazo apoyado en el suelo, el codo bajo el hombro y una pierna por delante de otra. Así, aguantar un minuto inspirando y soltando el aire, contrayendo los abdominales y elevando la pelvis para que quede alineada con los hombros y las rodillas. Por ejemplo se deben realizar de 5 a 6 series.

Si crees que tienes pinzamiento femoroacetabular no dudes en acudir al médico para que realice un diagnóstico un ponga tratamiento. Por ese motivo en SaludOnNet contamos con traumatólogos especialistas en cadera que te ayudarán en lo que necesites.

¿Qué molestias produce la ciática y cómo se cura?

Se llama ciática a la compresión del nervio ciático, que comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de la pierna. Esta patología se traduce en dolor, debilidad, pérdida de sensibilidad y fuerza, entumecimiento y hormigueo en la pierna. La molestia puede quedarse en la zona del glúteo o bajar por la pierna hasta llegar a la parte posterior de la rodilla o incluso al pie. Se inicia de forma aguda, pudiéndose producir también de noche, y aumenta de intensidad al estar sentado, toser o estornudar.

En la actualidad, en torno al 2% de la población padece ciática, sobre todo en las vértebras de la columna lumbar L4-L5 o la articulación lumbosacra L-5 y S1. Las personas que sufren del nervio ciático tienen problemas a la hora de desarrollar las tareas de la vida diaria e incluso, en ocasiones, ni siquiera pueden mantenerse de pie.

Tal y como se indica en el trabajo Lesión del nervio ciático: aproximación médico legal, publicado en la revista CES Medicina, el nervio ciático se puede lesionar en cualquier punto de su trayectoria. Es muy frecuente que suceda a la salida del canal vertebral (hernias discales), en la región glútea (trauma pélvico) y en la rodilla (lesión del nervio peroneo), donde rodea la cabeza del peroné.

Causas de la ciática

Existen diferentes causas por las que se comprime el nervio ciático. Algunas de ellas son:

  • Mecánica postural. Se produce por malas posturas, por cargar peso de manera incorrecta, por realizar un movimiento inadecuado o por un aumento de peso.
  • Traumática. Aparece por lesiones o fracturas de la pelvis.
  • Hernia de disco. Es una de las causas más frecuentes de la ciática. Puede verse acentuada por la artrosis.
  • Síndrome piriforme o falsa ciática. Es un trastorno neuromuscular que se produce cuando el músculo piriforme comprime el nervio ciático por hipertrofia o contractura.  
  • Disfunciones viscerales. Existen distintas disfunciones viscerales y uno de sus síntomas es el aplastamiento de los discos. En el lado izquierdo lo provocarían el riñón, intestino grueso y colon irritable y en el derecho el útero, intestino delgado o la próstata.
  • Irritaciones de la articulación sacroilíaca. Produce un dolor reflejo que no rebasa el glúteo o la media pierna.

Principales síntomas de la ciática

La ciática causa molestias y, en ocasiones, imposibilita a quien la padece a desarrollar su actividad diaria. Los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor profundo, intenso y constante desde la nalga a lo largo de la pierna. El nervio ciático enerva la musculatura y sensibilidad de buena parte de la pierna. El sitio más frecuencia es el glúteo o la parte posterior de la pantorrilla.
  • No varía con la palpación o el movimiento.
  • Pérdida de sensibilidad, parestesia y hormigueos, especialmente en el pie.
  • Parexia o pérdida de fuerza y reflejos. Este es uno de los síntomas que alertan de una compresión significativa. En caso de aparecer, es importante acudir al médico lo antes posible.
  • El dolor aumenta al toser o ir al baño. Cualquier acto que aumente la presión abdominal puede exacerbar el dolor hacia la pierna.
  • El dolor aumenta con el signo de Lasegue. Es positivo si la flexión provoca dolor.

Tratamiento de la ciática

Existen diferentes tratamientos para descomprimir el nervio ciático, en función de la intensidad del dolor y su duración.

  • Conservador.
    • El paciente debe modificar su actividad, evitando posiciones que aumenten la presión intradiscal.
    • Natación o terapias como la osteopatía y la manipulación miofascial ayudan a recuperar movilidad y descomprimir el nervio ciático.
    • Medicación. Antiinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares y opiáceos.
    • Inyecciones terapéuticas.
  • Quirúrgico. Se realiza cirugía cuando:
    • El dolor no responde y han pasado entre 4 y 8 semanas de tratamiento controlado.
    • Existe un progresivo deterioro neurológico.
    • Se repiten los cuadros ciáticos, que afectan a la actividad cotidiana.

Ciática en el embarazo

Es frecuente que en la recta final del embarazo algunas mujeres sufran ciática. Se produce por diversos motivos, entre los que se encuentran el aumento de peso, el sedentarismo, el cambio del centro de gravedad por el peso del bebe o el aumento de la curvatura o lordosis lumbar. Por ello es importante seguir algunos consejos que lo pueden evitar:

  • La mujer debe mantenerse activa el máximo tiempo posible, evitando la posición sentada o de pie durante un largo rato.
  • No coger peso. Por el peso del bebé la columna lumbar se arquea y los músculos lumbares no trabajan igual.
  • Intentar no cruzar las piernas, porque se generan tensiones a nivel de la cadera, en los músculos piramidal y glúteo medio, favoreciendo la aparición de una falsa ciática.
  • No dormir en posición decúbito supino (hacia arriba) y colocar una almohada bajo las rodillas, con el fin de reducir la lordosis lumbar.
  • Controlar el aumento de peso.
  • No usar tacones para suavizar la lordosis y evitar así la aparición de ciática.

Si tienes molestias compatibles con la ciática te recomendamos que acudas al médico para que pueda realizar un diagnóstico y poner el tratamiento más adecuado. En SaludOnNet contamos con especialistas dispuestos a ayudarte en lo que necesites.  

¿Qué es la epitrocleitis o codo de golfista?

La epitrocleitis, comúnmente llamada codo de golfista, es una tendinitis de los flexores de la muñeca, que van desde la propia muñeca a la parte interna del brazo. Afecta a las personas que realizan frecuentemente movimientos de hiperflexión de codos. Se traduce en la aparición de dolor localizado, en la cara lateral interna del codo, cada vez que la persona lo flexiona. Su tratamiento consiste en reposo deportivo de la zona y rehabilitación mediante ejercicios controlados.

¿Por qué aparece el codo de golfista?

El codo de golfista también se denomina epicondilitis medial. Es importante valorar cuáles son los principales factores que provocan la aparición de esta tendinitis. Generalmente suele ser un uso excesivo de la zona, una mala técnica deportiva o la elevación de cargas pesadas durante un tiempo prolongado.

Las principales causas son:

  • El tendón presenta debilidad como estructura, porque no le llega suficiente sangre. Por este motivo, no tiene oxígeno ni nutrientes para su regeneración.
  • Sobreuso. Generalmente es complicado reposar esta parte del cuerpo, que se usa diariamente tanto para las actividades cotidianas como para el trabajo. Por este motivo, es importante trabajar con los flexores y aliviar la tensión de los tendones con un vendaje.
  • Desequilibrios biomecánicos. En ocasiones, además de la epitróclea, hay dolor en toda la cadena flexora. En este caso un estiramiento del pectoral menor mejora esta patología.  
  • Tensión muscular. Es esencial eliminar el estrés que presentan los tendones para relajar esta zona.

Tratamiento de la epitrocleitis

Esta patología a veces es el inicio encubierto de una epicondilitis o codo de tenista y su tratamiento es muy similar, tal y como indica el grupo de trabajo de ortopedia del Colegio Oficial de Bizkaia. Consiste en el reposo deportivo, la fisioterapia basada en la analgesia y la disminución del edema y una vuelta progresiva al deporte, tal y como se explica en el artículo Epicondilitis medial: dos modelos etiopatogénicos, realizado por Ramon Balius i Juli y otros autores.

El tratamiento se puede resumir en:

  • Uso de una cincha que, en este caso, se coloca 4 cm por debajo de la epitróclea para evitar que el paciente extienda el codo.
  • Reposo. Como es complicado mantener en reposo el brazo, se recomienda realizar un vendaje sencillo para aliviar el estrés del tendón. Los vendajes neuromusculares, llamados kinesiotape, son tratamientos naturales que ayudan a los músculos, sin inmovilizarlos ni limitar sus movimientos.  
  • Estiramiento de pectoral, solo si también aparece dolor en los flexores del brazo, en la zona del bíceps. Suele ocurrir a causa de un atrapamiento nervioso en la inserción del pectoral menor. Estos ejercicios deben realizarse durante unos 5 minutos, con el objetivo de que el músculo elimine tensión y suelte el nervio que tiene atrapado.
  • Ejercicios de estiramiento y excéntricos. Puede realizarlos el paciente en casa, para acelerar la recuperación.

Ejercicios recomendados en el tratamiento

Los principales ejercicios que los traumatólogos y fisioterapeutas recomiendan en estas lesiones son:

  • Giros de muñeca (20 repeticiones en ambos sentidos).
  • Fijar una goma elástica a las patas de una mesa y coger la goma con la palma hacia abajo. La muñeca se coloca en el borde de la mesa y la mano en tensión. Se realizan dos series de 20 repeticiones de extensión de muñeca.
  • Coger la goma con la palma mirando hacia arriba y flexionar la muñeca. Se realizan dos series de 20 repeticiones.
  • Retorcer una toalla (dos series de 20 repeticiones).
  • Estiramiento muscular epitroclear, que se puede realizar apoyando la mano en el borde de una mesa. Mantener durante 15 segundos y repetir 3 veces.
  • Extensión de brazo y muñeca e inclinación de cabeza (dos series de 10 repeticiones).
  • Masaje musculatura epitroclear. Deben realizarse automasaje en tres pases en cara interna, media y externa.

Prevención del codo de golfista

Un tendón que está lesionado tiene que regenerar el colágeno del que está formado. Para prevenir esta patología es importante estar bien hidratado, ya que cuando el cuerpo de una persona está deshidratado los músculos se secan y llega menos oxígeno y sangre.

 Además de agua es recomendable tomar:

  • Vitamina C, que produce un colágeno resistente.
  • Magnesio, que ayuda a bajar el tono muscular de los músculos que están tirando del tendón.
  • Vitamina E, encargada de regular la inflamación y reparar la zona lesionada.
  • Ginkgo biloba, que aumenta la llegada de sangre.
  • Harpagofito, que reduce la inflamación y se usa en el tratamiento de los dolores articulares leves.

Si te duele la parte interna del antebrazo es probable que tengas codo de golfista. Lo primero que debes hacer es acudir al traumatólogo para que realice un diagnóstico de la patología. En SaludOnNet contamos con especialistas en esta lesión, que te ayudarán a recuperarte lo antes posible.

¿Qué es un hematoma y qué tipos hay?

Un hematoma es una acumulación de sangre, que se produce por la rotura de vasos capilares. Aparece a causa de un golpe, una contusión o una magulladura en la que no se rompe la piel. Coloquialmente se conoce como cardenal, moratón o moretón. Existen diferentes tipos, en función de la zona afectada y la gravedad de este.

El hematoma empieza a formarse de color rojo, a causa de la sangre que hay bajo la piel, y a las pocas horas adquiere un tono azul-violeta o incluso negro, cuando pierde oxígeno.  A la semana toma un aspecto amarillo verdoso que, finalmente y antes de desaparecer, será amarillo o marrón claro.

Los hematomas pueden salir en cualquier parte del cuerpo después de algún traumatismo, pero a veces aparecen en lugares en los que no recordamos habernos golpeado. En esos casos hay que tener cuidado y consultar al médico. La causa más habitual de que aparezcan los moratones es la rotura de un vaso, pero también pueden surgir cuando la sangre es muy líquida o si la persona tiene alguna enfermedad que esté ocasionando problemas de coagulación.

Hematoma y equimosis

Aunque a veces se utilizan como términos sinónimos, hematoma no es lo mismo que equimosis.

Los hematomas están producidos por un golpe que puede ser una caída, lesiones deportivas, accidentes o tropiezo con personas u objetos. También pueden aparecer si la persona toma anticoagulantes. Tienen un tamaño superior a 5 mm y va cambiando de color a causa del fibrinógeno, una proteína que ayuda a la coagulación.

Los hematomas pueden causar dolor, inflamación o cambios de coloración en la piel. Desaparecen a las 2 o 3 semanas. Cuando se producen en el cuero cabelludo sin que haya una contusión es importante acudir al médico.

La equimosis son contusiones simples que no necesitan un golpe para aparecer.  Se caracterizan por el dolor y el derrame. Es el sangrado dentro de la piel o en las membranas mucosas, debido a la ruptura de los vasos sanguíneos. Es una lesión dérmica pequeña que mide menos de 5 mm. Desaparecen pasados 12 o 15 días.

Tipos de hematomas

Los hematomas se pueden clasificar en función de la zona afectada y de la gravedad del hematoma. Así, se habla de:

  • Subcutáneos: aquellos que se encuentran bajo la piel.
  • Intramusculares: aparecen en las zonas abultadas de los músculos y pueden llegar a afectar a los órganos internos.
  • Periósticos: aparecen cuando la contusión es en un hueso.

También puede hacerse una clasificación atendiendo al lugar del cuerpo en el que se producen. En este caso se hablaría de estos hematomas:

  • Epidurales.
  • Subdurales.
  • Intracerebrales.
  • Cuero cabelludo
  • Oído.
  • Septales.
  • Intramuscular.
  • Fracturas de pelvis ósea
  • Subungueal.

Contusión, hematoma cerebral o intracraneal

El hematoma cerebral es la lesión postraumática más frecuente. Consiste en un cúmulo de sangre que se produce en la cavidad craneal, dentro del encéfalo o entre este y el cráneo. Por lo general está provocado por una rotura de un vaso sanguíneo en el cerebro. Pueden aparecer uno o varios y evolucionan aumentando durante las primeras horas o días. Hay tres tipos de hematomas intracraneales: epidural, subdural e intracerebral, tal y como explican James E. Willberger y Gordon Mao en su artículo Hematomas intracraneales.

Hematoma epidural agudo

El origen más frecuente de este hematoma es arterial, por rotura de la arteria meníngea media. La localización más frecuente se da a nivel del hueso temporal o parietal. Consiste en un sangrado que se produce entre el hueso y duramadre, que es la meninge exterior que protege al sistema nervioso central formado por encéfalo y médula espinal.

La forma del coágulo es en forma de lente, biconvexa e hiperdensa que comprime y desplaza el cerebro.

Cuando una persona llega al servicio de urgencias con un hematoma epidural agudo se observa lo siguiente:

  • Casi la mitad de los pacientes tiene un intervalo lúcido de horas o días en el que habla.
  • Evoluciona con máxima rapidez debido al origen arterial.
  • Presenta signos de hipertensión intracraneal, que se manifiestan en forma de dilatación de la pupila del mismo lado del cuerpo y deterioro del nivel de conciencia.

El diagnóstico de confirmación se realiza mediante un TAC. El tratamiento es la realización de una craneotomía de urgencia, para evacuar el hematoma y ligar la arteria. La mortalidad postoperatoria oscila entre el 16 y el 32%. Si se actúa con rapidez el pronóstico es bueno.

Hematoma subdural agudo

El origen más frecuente de este hematoma es venoso, se produce por rotura de venas corticales. Su localización más frecuente es la región frontotemporal y la forma del coágulo es de semiluna, una masa hiperdensa y monoconvexa. Lo explican Ortega SO, Gil AM, Bacallao GL y otros especialistas en el artículo Diagnóstico del hematoma subdural: un proceso de clínica e imágenes dinámico publicado en la Revista Médica Electrónica en 2019. Consiste en un sangrado entre la dura madre y la corteza cerebral.

Las características del paciente con este tipo de hematoma son:

  • Tiene somnolencia o está en coma desde el momento de la lesión.
  • Se asocia a lesiones cerebrales subyacentes.

El diagnóstico de confirmación se realiza mediante un TAC. El tratamiento es una craneotomía de urgencia para evacuar el hematoma y la mortalidad puede alcanzar el 40% o 50%.

Hematoma encapsulado

La mayor parte de las lesiones causadas por traumatismos llevan aparejadas un hematoma. Lo normal es que esta sangre se vaya reabsorbiendo a medida que pasan los días, para terminar por desaparecer. Pero hay veces que el cuerpo no lo elimina y se produce una reacción fibrosa que deja aislado al hematoma, formando una cápsula. Es lo que denominamos hematoma encapsulado. Con fisioterapia se puede hacer desaparecer el hematoma y prevenir la encapsulación.

Hematoma muscular

Las lesiones musculares se producen con mayor frecuencia en deportistas, aunque pueden afectar a cualquier persona. Las más habituales se dan en la zona del muslo, los isquiotibiales y el recto femoral y también en los brazos. Estas lesiones presentan edemas de gran tamaño y hematomas.

Preguntas frecuentes sobre los hematomas

Cómo saber si un hematoma es grave

Los hematomas o moratones no suelen ser graves en su mayoría, al estar producidos por lesiones superficiales. Pero hay señales o hechos que pueden alertar sobre su importancia. Algunas son:

  • Ocurren en la zona de la cabeza o el cuello.
  • Tienen una duración de más de 15 días.
  • Siguen aumentando con el paso del tiempo.
  • Se inflama la zona y producen dolor, pasados los primeros días tras el golpe.
  • Produce sangrado anormal en otras partes del cuerpo.
  • Provocan la pérdida de funcionalidad de una articulación o extremidad.

En estos casos es importante acudir al médico para que realice una exploración física, historia clínica y decida si debe mandar pruebas diagnósticas.

Cómo se trata un hematoma

Los hematomas desaparecen solos con el tiempo. No obstante, se recomienda aplicar frío en la zona en la que se ha producido la contusión, para que baje la inflamación y se recuperen antes los tejidos. También es recomendable mantener elevada la zona en la que se encuentra el hematoma y no moverla demasiado. Si hay dolor se recomienda tomar algún analgésico como el paracetamol.

Cuánto puede durar un hematoma

Los hematomas pueden durar desde varios días a meses, en función de la zona en la que se producen. Lo habitual es que sean visibles de 2 a 3 semanas.

¿Qué es un hematoma interno?

Un hematoma es una acumulación de sangre a causa de una hemorragia interna, producida por la rotura de capilares. Esta sangre no sale a la superficie y se queda en las capas de piel.  

Si tienes un hematoma y presenta características que no son normales, no dudes en acudir al médico. En SaludOnNet contamos con especialistas dispuestos a ayudarte en todo lo que necesites.

¿Cómo podemos evitar resbalones y accidentes por la nieve y el hielo?

La nieve es un fenómeno meteorológico muy bonito estéticamente, para ver desde casa, pero muy incómodo si se está en la calle. La parte divertida de los muñecos de nieve, los trineos y las guerras de bolas tiene su contrapartida en los resbalones, los accidentes de coche y la dificultad para moverse que provoca.

En muchas ocasiones, tras una intensa nevada, las temperaturas son tan bajas y hace tanto frío que la nieve termina convirtiéndose en hielo, con el peligro que eso entraña. La aparición de placas de hielo provoca lesiones como roturas de huesos, fracturas de caderas o esguinces, colapsando los servicios de traumatología.

Consejos para no resbalar

Para evitar acudir a urgencias por accidentes o traumatismos es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones. La principal es no salir a la calle cuando el suelo está en mal estado. No obstante, hay veces que no queda más remedio que desplazarse. Si es su caso, es importante hacerlo siguiendo unos consejos:

  • Llevar un calzado adecuado e impermeable que se adhiera al suelo e impida resbalones.
  • Abrigarse para protegerse del frío.
  • Caminar con pasos cortos y sin prisas y con los pies ligeramente girados hacia fuera (como los pingüinos).
  • Intentar evitar los caminos en los que la nieve se ha convertido en hielo. Es preferible caminar por donde la nieve aún no se ha pisado.
  • No andar por la carretera, aunque esté mucho más limpia que las aceras. Cuando hay hielo es fácil que los coches patinen y pueden arrollar a los peatones.
  • Alejarse de los edificios y árboles nevados. Cuando nieva mucho se acumula gran cantidad en los tejados y las cornisas y hay riesgo de desprendimiento. De igual forma las ramas de los árboles se pueden romper, con el peligro que entraña. Por todo ello, lo recomendable es andar por el centro de la calle.

Cómo conducir con nieve o hielo

El mejor consejo, cuando las condiciones climatológicas no son buenas, es dejar el coche en casa. Pero muchas veces, por tener que atender obligaciones laborales o de otro tipo, esto no es posible. Por eso es importante tener en cuanta algunas indicaciones, necesarias para llegar sanos y salvos al destino.

  • Llevar siempre en invierno cadenas en el maletero o puestas las ruedas de invierno, que ayudan a la conducción cuando las temperaturas caen y aparece la nieve y el hielo.
  • Si el coche tiene nieve hay que quitarla utilizando alcohol, antes de que hiele. No es buena idea echar agua caliente, ya que puede romper las lunas por el cambio brusco de temperatura.
  • Cuando hay nieve en la calzada es importante conducir con marchas largas y a poca velocidad, con movimientos suaves.
  • No se debe pisar el pedal del freno a fondo, sino poco a poco, y preferiblemente usando el freno motor. En estos casos, mantener la distancia de seguridad es crucial.
  • Cuando se pisa una placa de hielo hay que levantar el pie del acelerador, no frenar hasta recuperar la adherencia e intentar no corregir la dirección para no perder el control del coche.

Si ha tenido una caída por culpa de la nieve o el hielo debe acudir al médico para que le vea un traumatólogo y valore su lesión. En SaludOnNet contamos con especialistas dispuestos a ayudarte, sin largas esperas.

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