¿Qué es la herpangina y cómo se contagia?

  • El síntoma más característico es la aparición de lesiones papulo vesiculosas en la zona de la amígdala, el paladar blando, la úvula y la lengua.
  • No existe un tratamiento para este virus, por lo que actualmente lo único que se hace es intentar aliviar los síntomas.

La herpangina es una infección faríngea viral que afecta principalmente a la población pediátrica. Esta enfermedad infecciosa está provocada, en la mayoría de los casos, por el virus Coxsackie de tipo A y, a veces, por otros enterovirus. Es muy frecuente en niños de 3 a 10 años y afecta a la parte de la boca. Sin embargo, la herpangina en adultos no es tan habitual; tampoco en lactantes.

Esta enfermedad se presenta con úlceras, a partir de vesículas, y ampollas rodeadas de un anillo rojo en cavidad bucal.

Principales síntomas de la herpangina

El síntoma más característico, que aparece unas 48 horas después que el resto, son las lesiones papulo vesiculosas en la zona de la amígdala, el paladar blando, la úvula y la lengua. Son pequeñas (1-2 mm de diámetro) y no suele haber más de 15 o 20 lesiones (lo habitual es entre 4 y 5). En las 24 horas siguientes a su aparición se convierten en úlceras superficiales. Es raro que su tamaño exceda de 5 mm de diámetro y se curan cuando pasan entre 1 y 5 días.

Otros síntomas de esta enfermedad, previos a las lesiones, son:

  • Aparición brusca de fiebre. El niño se encuentra decaído y con malestar general.
  • Dolor de garganta.
  • Cefalea.
  • Dolor en el cuello, abdomen y extremidades.
  • Vómitos y convulsiones (sobre todo en lactantes).
  • Falta de apetito.

Una de las principales complicaciones de la herpangina en niños es la deshidratación. Los niños, al tener aftas en la boca que les duelen, no quieren ingerir alimentos ni bebidas. Los padres, al detectar esta falta de apetito, deben acudir al médico.

Pasados 7 días desde su inicio los síntomas desaparecen, estando el paciente ya asintomático. Tras haber pasado la enfermedad la herpangina deja inmunidad frente a la cepa que lo ha provocado, pero pueden producirse episodios de repetición causados por otros virus Coxsackie del grupo A o por otros enterovirus.

Diagnóstico de la herpangina

El diagnóstico es clínico y se establece por los síntomas, sobre todo por las lesiones orales características. Para confirmarlo se puede realizar aislamiento del virus de las lesiones. El periodo de incubación es de 2 a 10 días.

Tal y como se explica en el Manual MSD cuando se habla de esta patología, este virus puede confundirse con la estomatitis herpética (se caracteriza por úlceras mayores y más persistentes), las aftas recidivantes y las aftas Bednar (que rara vez aparecen en la faringe y que no suelen asociarse a síntomas generales). También con el virus Coxsackie A10, que causa una enfermedad similar, la faringitis linfonodular, pero con lesiones orales y faríngeas diferentes, que consisten en nódulos sobreelevados blanco-amarillentos.

Tampoco debe confundirse la herpangina con la enfermedad boca-mano-pie, provocada por el virus Coxsackie A16, que se aparece en forma de exantema vesiculoso de la piel y las mucosas. También afecta con más frecuencia a niños pequeños. Su evolución es similar a la herpangina, pero el exantema vesiculoso se distribuye por la mucosa bucal y el paladar, con lesiones similares en las manos y los pies y, a veces, en el área del pañal.

Cómo se contagia la herpangina

La transmisión de este virus es por contacto, por lo que su contagio es frecuente teniendo que en cuenta que los niños eliminan el virus en sus secreciones (nariz, saliva y boca) y contaminan con sus manos muchos lugares comunes en colegios y guarderías.

Por este motivo es muy importante enseñarles a lavarse bien las manos, ya que los virus mueren con el lavado de manos y con el gel hidroalcohólico. Asimismo, los padres deben evitar llevarlos al colegio cuando están enfermos, para no propagar el contagio.

Cómo curar la herpangina

No existe un tratamiento para este virus, por lo que actualmente lo único que se hace es intentar aliviar los síntomas. Generalmente se dan analgésicos para el dolor, antitérmicos para la fiebre y mucha hidratación. En ocasiones se recurre a pomadas anestésicas, como lidocaína, para calmar el malestar en la boca.

La dieta debe ser blanda y debe consistir en alimentos fríos, para aliviar el dolor de la boca, así como evitar alimentos calientes, fritos o que puedan irritar, como los cítricos o los salados. Es recomendable realizar una buena higiene bucal, con cepillos dentales suaves y enjuagues con anestésicos locales.

Si tu hijo presenta aftas en la boca, que van acompañadas de fiebre y malestar, te aconsejamos que acudas al médico para que realice un diagnóstico acertado. En SaludOnNet contamos con especialistas dispuestos a ayudarte en lo que necesites, sin esperas y a precios muy competitivo.

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