Tengo mareos: ¿qué pruebas pueden ayudar a encontrar la causa?
- No todos los mareos tienen el mismo origen ni requieren las mismas pruebas.
- La exploración médica permite decidir qué estudio es el más adecuado en cada caso.

Sentir mareos de forma ocasional puede deberse a causas poco importantes, como levantarse demasiado rápido o haber comido poco. Sin embargo, cuando los episodios se repiten, son intensos o interfieren en la vida diaria, es normal preguntarse qué está ocurriendo y qué pruebas pueden ayudar a encontrar la causa.
No existe una prueba única para diagnosticar todos los mareos. El especialista elegirá las exploraciones más adecuadas según los síntomas, la exploración física y los antecedentes de cada persona. En muchos casos bastan unas pocas pruebas para orientar el diagnóstico y descartar problemas importantes.
Lo primero: una valoración médica
Antes de solicitar cualquier prueba, el médico realizará una historia clínica detallada.
Durante la consulta suele preguntar:
- Cuándo comenzaron los mareos.
- Cuánto duran.
- Si aparecen al levantarse, al mover la cabeza o durante el ejercicio.
- Si existe sensación de giro (vértigo) o de inestabilidad.
- Si se acompañan de pérdida de audición, zumbidos, dolor de cabeza, palpitaciones o pérdida de conocimiento.
- Qué medicación se está tomando.
También realizará una exploración física, tomará la tensión arterial y valorará el equilibrio, la coordinación y el estado neurológico.
Esta primera valoración permite orientar el diagnóstico y evitar pruebas innecesarias.
¿Qué analíticas pueden pedir cuando hay mareos?
En algunos casos, una analítica de sangre ayuda a identificar alteraciones que pueden provocar mareos.
Entre las más frecuentes se encuentran:
- Anemia.
- Alteraciones del azúcar en sangre.
- Problemas de tiroides.
- Déficit de vitamina B12 o ácido fólico.
- Alteraciones de electrolitos como sodio o potasio.
- Infecciones o procesos inflamatorios.
Cuando el especialista sospecha alguna de estas causas, la analítica suele ser una de las primeras pruebas solicitadas.
¿Cuándo puede ser necesaria una resonancia o un TAC?
Las pruebas de imagen no siempre son necesarias, pero pueden estar indicadas cuando existen signos que hacen sospechar una causa neurológica o una lesión estructural.
Resonancia magnética
La resonancia magnética cerebral permite estudiar con gran detalle el cerebro y el sistema nervioso. Suele solicitarse cuando los mareos se acompañan de síntomas como:
- Alteraciones de la fuerza o la sensibilidad.
- Problemas para hablar.
- Visión doble.
- Dolores de cabeza intensos.
- Mareos persistentes sin una causa clara.
También puede indicarse una resonancia cervical si el médico considera que los síntomas podrían estar relacionados con un problema en la columna cervical.
TAC
El TAC suele utilizarse cuando se necesita un diagnóstico rápido, especialmente en situaciones urgentes o tras un traumatismo.
La elección entre una resonancia y un TAC dependerá siempre de la valoración médica.
Pruebas del oído y del equilibrio
Una parte importante de los mareos tiene su origen en el oído interno. Cuando el especialista sospecha esta causa, puede solicitar diferentes pruebas para estudiar el sistema vestibular, encargado del equilibrio.
Dependiendo del caso, estas exploraciones permiten valorar cómo funcionan el oído interno y los reflejos relacionados con el equilibrio, ayudando a diagnosticar trastornos como el vértigo posicional benigno o la enfermedad de Ménière.
¿Y si el origen está en el corazón?
En ocasiones los mareos no se deben al oído ni al sistema nervioso, sino a un problema cardiovascular.
Si el médico sospecha esta posibilidad, puede solicitar pruebas como:
- Electrocardiograma (ECG).
- Holter cardíaco.
- Monitorización de la presión arterial.
- Ecocardiograma, cuando esté indicado.
Estas pruebas ayudan a detectar alteraciones del ritmo cardíaco o problemas de circulación que pueden provocar sensación de mareo o incluso desmayos.
¿Siempre hacen falta pruebas?
No. En muchos casos el diagnóstico puede realizarse únicamente con la entrevista clínica y la exploración física. Solicitar pruebas sin una indicación clara no siempre aporta información útil e incluso puede generar preocupación innecesaria.
Por este motivo, es el especialista quien debe decidir qué exploraciones son realmente necesarias según cada caso.
¿Cuándo conviene consultar cuanto antes?
Aunque muchos mareos tienen un origen benigno, es importante buscar atención médica urgente si aparecen junto con:
- Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
- Dificultad para hablar.
- Visión doble.
- Dolor intenso en el pecho.
- Pérdida de conocimiento.
- Dolor de cabeza muy intenso y repentino.
- Dificultad para caminar.
Estos síntomas pueden indicar un problema que requiere valoración inmediata.
Encontrar la causa es el primer paso para tratar los mareos
Los mareos pueden tener un origen muy diverso, desde alteraciones del oído interno hasta problemas neurológicos, cardiovasculares o metabólicos. Por eso, no existe una única prueba capaz de diagnosticar todos los casos. Una valoración médica adecuada permite seleccionar las exploraciones necesarias y evitar pruebas innecesarias.
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