Dolor de psoas: causas, síntomas y cómo saber si está lesionado
- El dolor profundo en la ingle o la parte anterior de la cadera puede estar relacionado con una sobrecarga o lesión del iliopsoas.
- La exploración física ayuda a diferenciar el psoas de otras causas de dolor de cadera, espalda o ingle.

El psoas es un músculo profundo que conecta la zona lumbar con la cadera y participa de forma constante en movimientos tan habituales como caminar, subir escaleras, levantarse de una silla o flexionar la pierna. Cuando se sobrecarga o se lesiona, el dolor puede sentirse en la ingle, la parte delantera de la cadera o incluso la zona lumbar. Esta localización hace que una lesión del psoas pueda confundirse con otros problemas de cadera, espalda o abdomen. El tipo de dolor, los movimientos que lo desencadenan y la exploración física ayudan a diferenciar su origen.
En personas deportistas puede aparecer después de correr, saltar o realizar movimientos repetidos de flexión de cadera. Sin embargo, no es un problema exclusivo del deporte. Permanecer muchas horas sentado, determinados hábitos posturales o una sobrecarga progresiva también pueden favorecer las molestias.
Qué es el psoas y dónde está
El psoas mayor forma parte del complejo iliopsoas junto con el músculo ilíaco. Se origina en la zona lumbar, atraviesa la pelvis y termina insertándose en la parte superior del fémur. Su principal función es la flexión de la cadera, es decir, acercar el muslo hacia el tronco. También participa en la estabilidad de la pelvis y de la columna lumbar.
Por su localización profunda, no es un músculo que pueda palparse fácilmente como ocurre con el gemelo o el cuádriceps. Además, se encuentra muy cerca de diferentes estructuras de la pelvis y el abdomen. Por eso, el dolor procedente de esta zona puede resultar difícil de localizar con precisión.
Dónde duele el psoas
Uno de los síntomas más característicos es el dolor profundo en la parte anterior de la cadera o la ingle.
También puede sentirse en:
- Zona lumbar.
- Parte baja del abdomen.
- Pelvis.
- Parte anterior del muslo.
- Zona próxima a la cadera.
El dolor puede ser unilateral y aparecer únicamente en el psoas derecho o izquierdo. Es frecuente que aumente al elevar la rodilla, subir escaleras, correr o incorporarse después de estar sentado durante un periodo prolongado.
El dolor en la ingle tiene muchas posibles causas, por lo que no debe atribuirse automáticamente al psoas. Lesiones de los aductores, problemas de cadera, hernias y algunas alteraciones abdominales o urológicas pueden producir molestias en una zona similar.
Síntomas de una lesión del psoas
Una lesión o irritación del iliopsoas puede provocar síntomas diferentes dependiendo de la estructura afectada y de la intensidad del problema.
Los más habituales son:
- Dolor profundo en la ingle.
- Molestia en la parte anterior de la cadera.
- Dolor al flexionar la cadera.
- Dolor al levantar la rodilla.
- Dificultad para subir escaleras.
- Rigidez después de permanecer sentado.
- Sensación de debilidad al mover la pierna.
- Dolor lumbar asociado.
- Molestia al correr o realizar zancadas amplias.
Algunas personas también describen un chasquido o sensación de salto en la parte anterior de la cadera. Este fenómeno puede producirse cuando el tendón del iliopsoas se desplaza sobre estructuras óseas durante el movimiento. Se conoce como cadera en resorte interna y no siempre provoca dolor.
Por qué puede doler el psoas
El dolor puede aparecer por distintos motivos. A continuación explicamos algunas de ellas.
Sobrecarga muscular
Es una de las causas más frecuentes. Puede aparecer al aumentar de manera brusca la intensidad del ejercicio, correr distancias mayores de lo habitual o realizar repetidamente movimientos que implican levantar la pierna.
El músculo puede irritarse progresivamente sin que exista un traumatismo concreto.
Distensión o lesión muscular
Un movimiento brusco o excesivo puede provocar una distensión de las fibras musculares. Suele producir un dolor más repentino que la sobrecarga y puede limitar la movilidad durante los primeros días.
En lesiones musculares importantes puede ser necesaria una ecografía o una resonancia para determinar su extensión.
Tendinopatía del iliopsoas
El tendón también puede irritarse por sobreuso. Las tendinopatías son frecuentes cuando se repiten determinados movimientos durante mucho tiempo o se aumenta demasiado rápido la carga de entrenamiento.
En la tendinopatía del iliopsoas el dolor suele localizarse en la ingle y empeorar con la flexión activa de la cadera.
Bursitis del iliopsoas
Cerca del tendón existe una bursa, una pequeña estructura que facilita el deslizamiento y reduce la fricción. Cuando se inflama puede aparecer bursitis del iliopsoas, con síntomas muy parecidos a los de una tendinopatía. Distinguir ambas situaciones únicamente por los síntomas puede resultar complicado.
Psoas y dolor lumbar
El psoas está estrechamente relacionado con la columna lumbar. Esto explica que algunas alteraciones de este músculo puedan acompañarse de molestias en la zona baja de la espalda.
Sin embargo, la relación entre ambos problemas no siempre es directa. Un dolor lumbar puede tener su origen en músculos, articulaciones, discos intervertebrales o nervios, entre otras estructuras. No todo dolor de espalda está causado por un “psoas acortado”.
Las posturas mantenidas durante muchas horas pueden favorecer rigidez tanto en la zona lumbar como en los flexores de la cadera. Mantener una postura adecuada para evitar el dolor de espalda ayuda a reducir sobrecargas musculares, especialmente cuando se pasa gran parte del día sentado.

¿Estar muchas horas sentado puede afectar al psoas?
Permanecer sentado mantiene la cadera flexionada durante periodos prolongados. Esto no significa necesariamente que el músculo se lesione, pero puede favorecer sensación de rigidez y molestias en personas predispuestas, especialmente cuando existe poca actividad física.
Al levantarse pueden aparecer:
- Rigidez en la parte anterior de la cadera.
- Sensación de tirantez.
- Molestia al extender completamente la pierna.
- Dolor durante los primeros pasos.
Realizar pausas, cambiar de postura y mantener una actividad física regular suele resultar más útil que permanecer muchas horas sin moverse.
Cómo saber si el dolor procede realmente del psoas
No existe una prueba casera que permita confirmar de forma fiable una lesión del psoas. El diagnóstico comienza con una exploración física.
El especialista puede valorar:
- La localización del dolor.
- La movilidad de la cadera.
- La fuerza.
- El dolor al flexionar la cadera contra resistencia.
- La respuesta a determinados movimientos.
- La presencia de otras lesiones de cadera o columna.
Determinadas maniobras basadas en la flexión y rotación externa de la cadera pueden resultar útiles para identificar tendinopatía del iliopsoas, aunque el diagnóstico debe integrarse con la exploración completa. Esto es importante porque otras lesiones pueden provocar síntomas prácticamente idénticos.
Qué problemas pueden confundirse con una lesión del psoas
El dolor anterior de cadera y de ingle tiene un diagnóstico diferencial amplio. Entre las posibles causas se encuentran:
- Lesiones de los aductores.
- Problemas articulares de cadera.
- Lesiones del labrum.
- Hernia inguinal.
- Tendinopatías de otros músculos.
- Problemas lumbares.
- Compresión nerviosa.
- Patología abdominal o pélvica.
Por eso, tratar repetidamente el psoas sin conocer la causa puede retrasar el diagnóstico real. La localización exacta del dolor y los movimientos que lo desencadenan ayudan a orientar la valoración.
Qué pruebas pueden detectar una lesión del psoas
En muchos casos, la exploración clínica es suficiente para establecer una primera sospecha. Cuando el dolor persiste, existe una lesión deportiva importante o hay dudas sobre su origen, pueden utilizarse pruebas de imagen.
Ecografía
Permite estudiar músculos, tendones y bursas de forma dinámica. Puede ser útil para detectar alteraciones del tendón o inflamación de la bursa y para diferenciar problemas situados fuera de la articulación.
Resonancia magnética
La resonancia permite valorar con gran detalle músculos, tendones, huesos y estructuras de la articulación de la cadera. Puede solicitarse cuando los síntomas no mejoran o cuando se necesita descartar otras lesiones.
Tanto ecografía como resonancia pueden ayudar en casos seleccionados, pero la imagen debe interpretarse siempre junto con los síntomas y la exploración.
En lesiones musculares o tendinosas, el artículo sobre qué prueba detecta una rotura de tendón explica las diferencias entre ecografía y resonancia.
Cómo se trata el dolor de psoas
El tratamiento depende de la causa y de la gravedad. En la mayoría de las lesiones mecánicas leves se comienza con medidas conservadoras.
Pueden incluir:
- Reducción temporal de las actividades que desencadenan dolor.
- Adaptación del entrenamiento.
- Fisioterapia.
- Ejercicios progresivos de movilidad y fuerza.
- Corrección de determinados factores biomecánicos.
- Analgesia o antiinflamatorios cuando el médico los considera adecuados.
La evidencia disponible señala que la mayoría de los cuadros de psoas de origen musculoesquelético responden bien a tratamientos conservadores y que la cirugía se reserva para situaciones poco frecuentes y persistentes.
El objetivo no debe ser simplemente “estirar” el músculo, sino recuperar progresivamente su capacidad para tolerar carga y movimiento.
¿Conviene estirar el psoas cuando duele?
Depende del origen de las molestias. Un estiramiento suave puede resultar útil en algunos casos de rigidez, pero no siempre es recomendable durante una lesión aguda o una tendinopatía dolorosa. Forzar repetidamente la extensión de la cadera puede incluso aumentar la irritación. Por eso conviene diferenciar entre sensación de rigidez y lesión.
Cuando no existe dolor agudo y el profesional considera adecuado trabajar la movilidad, pueden incorporarse progresivamente los ejercicios para estirar el psoas ilíaco dentro de un programa más amplio.
Cuánto tarda en recuperarse una lesión del psoas
No existe un tiempo único de recuperación. Una sobrecarga leve puede mejorar en pocos días, mientras que una tendinopatía o una lesión muscular significativa puede necesitar varias semanas.
Influyen factores como:
- El tipo de lesión.
- Su gravedad.
- El tiempo que lleva presente.
- La actividad física habitual.
- La edad.
- La existencia de otras lesiones.
- La adherencia al tratamiento.
Volver demasiado rápido a la actividad que produjo el dolor puede hacer que las molestias reaparezcan. La recuperación debe basarse más en la función y la ausencia progresiva de síntomas que en un número fijo de días.
Cuándo conviene consultar
Un dolor leve que aparece después de un esfuerzo puede mejorar con reducción temporal de la actividad.
Conviene solicitar valoración cuando:
- El dolor persiste durante varios días.
- Impide caminar normalmente.
- Se repite con frecuencia.
- Existe pérdida de fuerza.
- Aparece un chasquido doloroso.
- El dolor se extiende hacia la espalda o el muslo.
- No mejora reduciendo la actividad.
- Existe antecedente de traumatismo importante.
También es importante consultar si el dolor de la zona de la cadera o la ingle se acompaña de fiebre, mal estado general o síntomas que no parecen musculares.
Aunque es poco frecuente, determinadas enfermedades abdominales, infecciones u otras alteraciones profundas pueden provocar dolor en una zona similar a la del psoas.
Cuando el dolor de psoas no desaparece
El psoas interviene continuamente en la movilidad de la cadera, por lo que una lesión puede hacerse especialmente molesta al caminar, correr o permanecer sentado durante mucho tiempo. En la mayoría de los casos el origen es musculoesquelético, pero la profundidad del músculo y su proximidad a otras estructuras hacen que no siempre resulte sencillo saber de dónde procede el dolor.
Una valoración temprana permite diferenciar una sobrecarga de una tendinopatía, una bursitis u otros problemas de cadera o espalda y decidir si realmente es necesaria una prueba de imagen.
En SaludOnNet se pueden reservar consultas de Traumatología, Medicina Deportiva y Fisioterapia, además de pruebas como ecografía o resonancia cuando estén indicadas, con posibilidad de atención médica en 24 horas para valorar un dolor persistente de psoas, cadera o ingle.






















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