LDH alta en sangre: qué significa y cuándo preocuparse
- La lactato deshidrogenasa puede aumentar por lesión muscular, alteraciones hepáticas, hemólisis y otros procesos.
- Una LDH elevada aislada no identifica la causa y, en algunos casos, puede deberse incluso a la propia muestra.

La LDH, o lactato deshidrogenasa, es una enzima presente en prácticamente todos los tejidos del organismo. Se encuentra en cantidades especialmente importantes en músculos, hígado, riñones y glóbulos rojos, y participa en procesos relacionados con la producción de energía dentro de las células.
Cuando un tejido sufre daño, parte de esta enzima puede pasar a la sangre. Por eso, una LDH alta en una analítica puede indicar que existe algún proceso que está afectando a células o tejidos.
Sin embargo, es un marcador poco específico. Un resultado elevado no permite saber por sí solo qué órgano está afectado ni cuál es la causa. Para interpretarlo correctamente hay que valorar el resto de la analítica, los síntomas y, en ocasiones, repetir la prueba.
Qué es la LDH
LDH son las siglas de lactato deshidrogenasa. Se trata de una enzima que interviene en la transformación del lactato y el piruvato, dos sustancias relacionadas con el metabolismo energético de las células.
Está distribuida por numerosos órganos y tejidos, entre ellos:
- Hígado.
- Músculos.
- Riñones.
- Corazón.
- Pulmones.
- Cerebro.
- Glóbulos rojos.
- Glóbulos blancos.
Esta amplia distribución explica por qué la LDH puede aumentar en situaciones muy diferentes. A diferencia de otros parámetros más específicos, una LDH elevada no señala directamente un único órgano.
Qué significa tener la LDH alta
Una concentración elevada suele indicar que se está produciendo una mayor liberación de la enzima desde las células hacia la sangre.
Esto puede ocurrir cuando existe:
- Inflamación.
- Lesión muscular.
- Daño hepático.
- Destrucción de glóbulos rojos.
- Infección.
- Daño de otros tejidos.
También puede elevarse de forma temporal después de realizar ejercicio intenso. Por esta razón, encontrar una LDH alta no equivale automáticamente a tener una enfermedad importante.
El resultado debe interpretarse junto con otros parámetros del análisis de sangre para saber si existe alguna alteración que oriente hacia un origen concreto.
Cuáles son los valores normales de LDH
Los valores de referencia pueden variar considerablemente de un laboratorio a otro.
Dependen de:
- El método utilizado.
- La edad.
- Las características del laboratorio.
- Las unidades empleadas.
Por este motivo no es conveniente utilizar un único rango universal. La referencia válida es siempre la que aparece junto al resultado de la analítica. Una LDH discretamente elevada aislada tiene un significado muy diferente al de una cifra muy alta acompañada de otras alteraciones. También importa si el valor se mantiene elevado en controles sucesivos o si aparece de manera puntual.
Causas frecuentes de LDH alta
La LDH puede elevarse por numerosas causas. Algunas de las más habituales están relacionadas con el hígado, los músculos o la sangre.
Lesión muscular
Los músculos contienen cantidades importantes de LDH. Por ello, una lesión muscular, un traumatismo o un ejercicio físico intenso pueden aumentar temporalmente sus niveles.
Puede ocurrir después de:
- Entrenamientos exigentes.
- Carreras de larga distancia.
- Traumatismos.
- Lesiones musculares importantes.
- Cirugía.
Cuando se sospecha un origen muscular, el médico puede solicitar otras pruebas como la creatincinasa o CK, que resulta más específica para valorar daño muscular.
LDH alta y enfermedades del hígado
El hígado también contiene cantidades elevadas de LDH. Algunas enfermedades hepáticas pueden provocar un aumento de esta enzima, aunque la LDH no es el parámetro principal para evaluar el funcionamiento del hígado.
Por eso suele analizarse junto con:
- ALT o GPT.
- AST o GOT.
- GGT.
- Fosfatasa alcalina.
- Bilirrubina.
Si varias de estas enzimas están alteradas al mismo tiempo, el patrón puede ayudar a orientar la causa.
Las transaminasas altas pueden aparecer en enfermedades como hígado graso, hepatitis o determinadas lesiones musculares, y proporcionan información más específica que la LDH sobre determinadas alteraciones hepáticas.
LDH alta y destrucción de glóbulos rojos
Los glóbulos rojos contienen LDH en su interior. Cuando estas células se destruyen de forma acelerada, la enzima pasa al torrente sanguíneo y puede aumentar. Este fenómeno se denomina hemólisis.
Puede aparecer en distintos tipos de anemia hemolítica y suele acompañarse de cambios en otros parámetros, como:
- Hemoglobina.
- Bilirrubina.
- Haptoglobina.
- Reticulocitos.
La bilirrubina alta puede aportar información adicional, especialmente cuando aumenta su fracción indirecta. Una LDH elevada junto con anemia y otros cambios compatibles puede hacer necesario estudiar si existe una destrucción excesiva de glóbulos rojos.
Una muestra de sangre mal conservada puede elevar la LDH
Este es un aspecto especialmente importante. A veces la LDH aparece elevada no porque exista una enfermedad, sino porque algunos glóbulos rojos se han roto durante la extracción, transporte o procesamiento de la muestra. Se denomina hemólisis de la muestra. Como los eritrocitos contienen grandes cantidades de LDH, su rotura dentro del tubo puede producir un resultado falsamente alto.
Cuando el laboratorio detecta hemólisis, puede indicarlo en el informe o recomendar repetir el análisis. Por eso, ante una LDH elevada aislada que no coincide con el resto de los resultados ni con los síntomas, una de las primeras medidas puede ser repetir la analítica.
LDH elevada después de hacer ejercicio
El ejercicio intenso puede aumentar temporalmente la LDH. Esto ocurre especialmente cuando existe una carga muscular importante.
Puede observarse después de:
- Entrenamientos de fuerza muy exigentes.
- Carreras de larga distancia.
- Competiciones.
- Actividad deportiva poco habitual.
En estos casos, otros marcadores musculares también pueden modificarse. Por eso conviene comunicar al médico si se ha realizado ejercicio intenso poco antes de una analítica.
LDH alta y riñón
La LDH también está presente en el tejido renal, pero no es el marcador habitual para evaluar la función de los riñones.
Para ello se utilizan principalmente parámetros como:
- Creatinina.
- Filtrado glomerular.
- Urea.
- Análisis de orina.
La creatinina alta o baja ofrece información mucho más específica sobre la función renal. Por tanto, una LDH elevada aislada no permite diagnosticar una enfermedad renal.
¿La LDH alta puede estar relacionada con una infección?
Sí. Algunas infecciones pueden provocar daño o inflamación de tejidos y aumentar la concentración de LDH. Sin embargo, no se utiliza como prueba específica para diagnosticar una infección.
En estas situaciones suele interpretarse junto con otros parámetros como:
- Leucocitos.
- Proteína C reactiva.
- Velocidad de sedimentación.
- Procalcitonina en determinados casos.
La presencia de fiebre, mal estado general u otros síntomas tiene más valor clínico que una elevación aislada de LDH.
¿LDH alta significa cáncer?
No. Este es uno de los aspectos que más preocupación puede generar cuando aparece este valor alterado. La LDH puede elevarse en algunos tipos de cáncer porque determinados tumores aumentan el recambio celular o dañan tejidos. En oncología puede utilizarse en ciertos casos como marcador de evolución, extensión o respuesta al tratamiento.
Pero una LDH elevada no es una prueba diagnóstica de cáncer. Existen muchas causas mucho más frecuentes y benignas que pueden elevarla. Además, incluso cuando se utiliza en oncología, la LDH se interpreta siempre junto con pruebas de imagen, análisis específicos, biopsias u otros estudios. Un valor aislado nunca permite confirmar ni descartar un tumor.
Qué son las isoenzimas de LDH
La LDH existe en diferentes formas denominadas isoenzimas.
Se conocen cinco principales:
- LDH-1.
- LDH-2.
- LDH-3.
- LDH-4.
- LDH-5.
Cada una predomina en determinados tejidos.
Por ejemplo:
- LDH-1 está especialmente presente en corazón y glóbulos rojos.
- LDH-3 se encuentra en mayor proporción en pulmón.
- LDH-5 es abundante en hígado y músculo.
El análisis de isoenzimas puede ayudar en algunos casos a orientar qué tejidos están liberando LDH. Sin embargo, actualmente existen marcadores mucho más específicos para estudiar muchos órganos, por lo que esta prueba no se utiliza de forma rutinaria en todas las situaciones.
Qué síntomas produce una LDH elevada
La LDH alta en sí misma no produce síntomas. Los síntomas dependen de la causa que haya provocado el aumento.
Por ejemplo, pueden aparecer:
- Dolor muscular tras una lesión.
- Cansancio o palidez en determinados tipos de anemia.
- Dolor abdominal en algunas enfermedades hepáticas.
- Fiebre cuando existe infección.
- Otros síntomas relacionados con el órgano afectado.
Por ello, intentar encontrar síntomas “propios” de una LDH alta puede resultar engañoso. Lo importante es analizar el contexto clínico completo.
Qué otras pruebas suelen pedirse cuando la LDH está alta
No existe una batería de pruebas única para todos los casos. La elección depende del resto de resultados y de los síntomas.
Entre las pruebas que pueden solicitarse están:
- Hemograma.
- AST y ALT.
- GGT.
- Bilirrubina.
- Creatinina.
- CK.
- Haptoglobina.
- Reticulocitos.
- Proteína C reactiva.
Si se sospecha destrucción de glóbulos rojos, el hemograma y otros parámetros hematológicos resultan especialmente importantes. Los hematíes bajos pueden aparecer en diferentes tipos de anemia, aunque su interpretación siempre debe realizarse junto con hemoglobina, hematocrito y otros índices del hemograma.
¿Hay que repetir el análisis?
En algunos casos sí. Una repetición puede ser útil cuando:
- La LDH está ligeramente elevada.
- El resto de la analítica es normal.
- No existen síntomas.
- Se sospecha hemólisis de la muestra.
- Se ha realizado ejercicio intenso recientemente.
- El resultado no coincide con análisis anteriores.
Si la LDH vuelve a estar elevada, puede ser necesario ampliar el estudio. Por el contrario, si se normaliza y no existen otras alteraciones, puede tratarse de un cambio transitorio.

Cómo bajar la LDH alta
No existe un tratamiento específico destinado únicamente a bajar la LDH. El objetivo es identificar y tratar la causa.
Por ejemplo:
- Una lesión muscular mejora al recuperarse el músculo.
- Una alteración hepática requiere tratar la enfermedad que la provoca.
- Una anemia hemolítica necesita un estudio y tratamiento específicos.
- Una infección requiere valorar su origen y tratamiento.
- Una elevación causada por ejercicio intenso puede normalizarse con el descanso.
Por eso no tiene sentido intentar reducir la LDH mediante alimentos, suplementos o remedios concretos sin conocer qué está causando la alteración.
LDH alta junto con otros valores alterados
El resultado adquiere mucha más información cuando se interpreta junto con otros parámetros.
Por ejemplo:
LDH + transaminasas altas: puede orientar hacia un origen hepático o muscular.
LDH + bilirrubina indirecta alta + hemoglobina baja: puede sugerir hemólisis.
LDH + CK alta: puede hacer pensar en lesión muscular.
LDH + creatinina alterada: obliga a valorar la función renal dentro del conjunto clínico.
También es posible encontrar LDH elevada con otros marcadores inflamatorios o hematológicos. La interpretación conjunta es siempre más útil que valorar cada cifra de forma independiente.
Cuándo conviene consultar por una LDH alta
Conviene solicitar valoración médica cuando:
- El aumento es importante.
- La alteración aparece repetidamente.
- Existen otros parámetros fuera de rango.
- Hay anemia.
- Aparecen fiebre o síntomas persistentes.
- Existe dolor muscular intenso sin una causa clara.
- Hay síntomas hepáticos o abdominales.
- El médico ha solicitado la LDH para controlar una enfermedad conocida.
Un aumento discreto y aislado no suele justificar alarma, pero tampoco conviene interpretarlo sin revisar el resto de la analítica.
Un valor que siempre necesita contexto
La LDH es un marcador muy sensible al daño celular, pero poco específico. Puede aumentar por causas tan distintas como ejercicio intenso, una lesión muscular, hemólisis de la muestra, enfermedades hepáticas, alteraciones hematológicas o determinados procesos inflamatorios.
Por ello, una LDH alta no permite establecer un diagnóstico por sí sola y tampoco significa automáticamente que exista una enfermedad grave.
Lo más útil es comprobar cuánto se ha elevado, revisar los demás parámetros y valorar si existen síntomas o antecedentes que expliquen el resultado.
En SaludOnNet se pueden reservar análisis clínicos, así como consultas de Medicina General o Medicina Interna para interpretar una LDH alterada y decidir si es necesario repetir o ampliar el estudio, con posibilidad de atención médica en 24 horas.






















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