¿En qué consiste el prolapso urogenital?

  • Es frecuente en mujeres que han tenido partos vaginales muy prolongados o en los que haya habido complicaciones.
  • Produce incontinencia urinaria, infecciones repetidas y molestias en las relaciones.

El prolapso urogenital es una patología que consiste en la debilidad del suelo pélvico. Implica el descenso de uno o varios de los órganos pélvicos, entre los que están la vejiga, la vagina, el útero y recto. Generalmente se produce un descolgamiento del útero a través de la vagina, acompañado o no de la vejiga del recto. Esta debilidad aparece por la laxitud de los tejidos y ligamentos suspensorios del útero.

Es frecuente que esta disfunción se dé en mujeres que hayan tenido partos vaginales muy prolongados o en los que haya habido complicaciones. También puede aparecer en personas con sobrepeso, estreñimiento crónico o que realizan ejercicio físico intenso de manera constante. Según se pone de manifiesto en la Guía de manejo de prolapso genital, una de cada 9 mujeres se va a someter a lo largo de su vida a una cirugía para paliar este problema.   

Tipos de prolapso

El prolapso no es algo peligroso, pero sí muy molesto, y muchas veces se padece en silencio por miedo o vergüenza a contarlo.

En función del órgano que desciende, el prolapso toma uno u otro nombre.

  • Uretrocele, cuando desciende la uretra o cistocele, si es la vejiga, en la parte anterior.
  • Histerocele o descenso del útero a través de la vagina, en la zona media.
  • Rectocele, si es el recto o enterocele, cuando lo hacen los intestinos, en la parte posterior.

Principales síntomas del prolapso

Esta afección produce síntomas tanto urinarios como genitales. Los principales son:

Urinarios:

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia o durante las relaciones sexuales. Es uno de los síntomas más molestos y repetidos. A veces se producen escapes de orina al toser, reírse o coger peso.
  • Urgencia miccional. Hay deseo de orinar inmediatamente, a pesar de que la vejiga no está llena.
  • Polaquiuria diaria (más de 8 micciones al día). Es la necesidad de orinar muchas veces al día, con cantidades inferiores a lo normal.
  • Disuria. Es la dificultad para miccionar, micción con dolor o incompleta expulsión de la orina.
  • Infecciones urinarias de repetición.

Genitales:

  • Sensación de bulto genital y pesadez pélvica. El bulto es el motivo por el que más mujeres acuden a consulta de ginecología, tal y como explican en el artículo Prolapso de los órganos pélvicos, publicado en la Revista Oficial de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
  • Molestias al mantener relaciones sexuales. Esto provoca que se rechacen los encuentros con la pareja.
  • Dispareunias o dolor en las relaciones sexuales.

Tratamiento del prolapso

El tratamiento depende de la edad de la paciente y su grado de prolapso. Existen 4 grados, de los cuales los dos primeros son más leves.

Casos leves

La rehabilitación de suelo pélvico con fisioterapia y ejercicios de Kegel ofrece buenos resultados, reduciendo el descenso. Una persona joven puede tonificar la zona, mejorando así las molestias, ya que el suelo pélvico es una estructura muscular y ligamentosa.

En mujeres postmenopáusicas la terapia sustitutiva hormonal funciona muy bien. La vagina, cuando no hay estrógenos suficientes, adelgaza y se debilita. Esta terapia hormonal local, mediante óvulos, logra que se haga más gruesa y tenga mayor soporte.

Otra alternativa es el láser, que genera calor interno en la vagina provocando que se segregue más colágeno y se engruese el tejido vaginal. En casos leves este tratamiento mejora la lubricación y turgencia vaginal. Cuando son más graves la solución solo es temporal.

Casos graves

Los prolapsos en grado 3 y 4 requieren una solución quirúrgica. Es una intervención que consiste en reforzar los mecanismos de soporte y sostener el suelo pélvico, devolviendo a los órganos a su lugar original.  Aunque se pueden usar diferentes técnicas, las más utilizadas son la colpoplastia anterior y/o la colpoplastia posterior. Se recomienda realizar fisioterapia antes y después de la cirugía, para mantener la musculatura pélvica lo más en forma posible.

En caso de contraindicación o de que la paciente no se quiera operar, otra alternativa es el uso de un pesario. Es un dispositivo de silicona que se coloca en la vagina con el fin de levantar el resto de los órganos que han descendido. Reduce el prolapso e impide que salga por el hiato urogenital. Se puede usar con estrógenos, siempre bajo prescripción médica. Existen distintos tipos, dependiendo del prolapso, la edad de la mujer, si está en edad fértil y o si mantiene relaciones sexuales.

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