Operación de Amígdalas. Amigdalectomía

Las amígdalas o anginas se encuentran a ambos lados de la garganta y ayudan a mantener las defensas en nuestro organismo. Sion visibles al abrir la boca, ya que se encuentran en la parte posterior de la faringe.  

La amigdalitis es la inflamación de las amígdalas a consecuencia de un virus o una bacteria. Produce efectos indeseados como dolor de garganta, daño al tragar y sensibilidad de los ganglios linfáticos del cuello.

La intervención quirúrgica o amigdalectomía está indicada en los casos de amigdalitis bacteriana de repetición, si se han agrandado en exceso, si sangran frecuentemente o si el enfermo no responde a otros tratamientos.

La inflamación de las amígdalas es una afección más habitual en niños y adolescentes. Los síntomas más frecuentes son dolor de garganta, dificultad en la deglución, anginas irritadas o placas blancas, entre otros.  

El diagnóstico de la amigdalitis lo realiza el médico en consulta a través de la exploración clínica. Es frecuente la realización de un exudado faríngeo para conocer si la amigdalitis es vírica o bacteriana.

La amigdalectomía es la intervención quirúrgica que extirpa las amígdalas del paciente. Se realiza a través de la boca con el paciente en posición decúbito supino. Con la ayuda de un abrebocas se extirpan las amígdalas con un bisturí o herramienta quirúrgica.

La intervención mejora las alteraciones de la alimentación y la respiración, así como el ronquido y sus complicaciones. Se realiza bajo anestesia general y suele requerir una noche de ingreso. La recuperación postoperatoria dura entre una y dos semanas. Al principio es frecuente que aparezcan molestias dolorosas al tragar, que pueden ser intensas e irradiarse hacia los oídos, prolongándose hasta diez o quince días. La toma de calmantes y una buena hidratación mejora la sensación general.